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LAS VACACIONES ESCOLARES Y EL SOBRE PESO

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Las vacaciones escolares suelen ser sinónimo de desbarajuste, pues se deja de lado la rigurosidad de despertarse temprano para ir al colegio, para sustituirlo por largas siestas que compensan el sueño que se perdió al acostarse a altas horas de la noche navegando por Internet, viendo películas o jugando Wii.

Como consecuencia, se alteran los hábitos alimenticios, pues al levantarse tarde muchos son los pequeños que alteran radicalmente los horarios de la comida, lo que afecta perjudicialmente su salud, según lo asegura el especialista en nutrición y gerente médico de Pfizer Nutrition, Dr. Marcelo Quevedo, quien aseveró que para un niño en edad escolar es vital consumir un desayuno que le proporcione la energía necesaria para el funcionamiento del cuerpo y del cerebro durante el día. Cuando esto no ocurre, el organismo sintetiza azúcares a partir de las proteínas corporales, acción perjudicial para todo organismo, ya que se debe preservar las reservas de proteínas.

Cuando los padres no toman las precauciones debidas, esta situación que parece inofensiva puede degenerar en obesidad cuando se llegue a la edad adulta; razón por la cual resulta tan importante incentivar y cultivar la educación nutricional de los niños, a través de la cuál ellos aprendan a elegir los alimentos correctos y las horas adecuadas para comer.

-Es indispensable que los niños tengan una alimentación balanceada alta en proteínas, vitaminas y minerales; dónde el plato que coman se divida imaginariamente en dos partes, la primera debe tener vegetales y granos como lechuga, tomate, brócoli, caraotas, lentejas; mientras que la segunda debe estar a su vez dividida, una parte con proteína de origen animal y la otra con azúcares como arroz, papas o pasta.

Más no es mejor

Aquevedo fue enfático al señalar que a la hora de alimentar a los consentidos de la casa hay que tener en cuenta que consumir muchos alimentos no es sinónimo de dieta balanceada, por lo que se le debe enseñar a los pequeñines a no sólo tener una adecuada nutrición, sino también a saber comer en cantidades razonables, dependiendo de su edad, sexo y nivel de actividad física.

-Por ejemplo, si es un niño que realiza muchas actividades extracurriculares, es recomendable que coma entre 5 y 6 veces al día en pequeñas cantidades. Para lograr un óptimo desarrollo durante el crecimiento, los niños en edad preescolar, mayores de dos años, pueden complementar su alimentación con Progress Gold, con su exclusivo sistema de biofactores, que le provee nutrientes como luteína, hierro, vitaminas D, E y Zinc, vitales para su correcto y óptimo desarrollo.

Trucos y no de magia

La educación nutricional que los padres den a sus hijos debe partir de ellos mismos, por lo que no es recomendable predicar algo que no puedan cumplir. "Por tal motivo los padres deben alimenten bien y resaltar las ventajas de tener una alimentación balanceada. Así mismo, se les recomienda hacer énfasis en que existen meriendas mucho más saludables como las frutas y los vegetales", sentenció el entrevistado.

Alimentar adecuadamente a un pequeño, forma parte de un hábito saludable que seguramente durará para toda la vida, por eso es importante desde tempranas edades, enseñarles a elegir y brindarles una alimentación correcta.

Entre los 5 y 6 años, es el momento de enseñarlos a reconocer los alimentos saludables, porque si se espera que crezcan más, raramente podrán cambiar los malos hábitos alimentarios. El secreto está en la variedad, verduras, frutas, carnes y los diferentes sabores, asociándolos con la comida sana, un buen plato de verduras cada dos días, es bueno para que los vegetales no se ausenten de su dieta, lo correcto es no caer siempre en los mismos alimentos, para que el niño no les tome idea, y termine por no querer comerlos más.

Siendo el ejemplo la base, hay que recordar que los niños, imitan todo lo que hacen los adultos a su alrededor, por lo tanto, comer saludablemente sus padres forma parte de sus propias elecciones luego, pues es muy común encontrar niños que dicen, "si a mi mamá no le gusta tal alimento, a mi tampoco", por lo que se debe evitar que asocien sus gustos y preferencias con los de sus representantes.

Si algún alimento no le gusta, hay que respetarlo, pero no es igual que al rey de la casa, no le gusten las espinacas o la acelga, a que no quiera comer ningún tipo de vegetal, ya que entonces, la comida se vuelve un capricho incontrolable, tiene que acostumbrarse a comer lo que hay en casa, ya que no siempre se tiene la posibilidad de elegir, y enseñarle a preferir aquellos alimentos que tanto le gustan en sus versiones light, bajas en calorías, libres de excesos de grasas o sin azúcar a propósito de mantener alejados los trastornos alimenticiosl, entre ellos la obesidad infantil, así como la diabetes, cada vez diagnosticada a más temoprana edad.

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