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LA MEMORIA Y EL TIEMPO, El arte de tropezar con la misma piedra.

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Por : Sergio Sarita Valdez

Especial para "HOY"

El cerebro humano comprende una masa de tres libras, lo que equivale aproximadamente al dos por ciento del peso total de una persona. Relativamente hablando pudiera decirse que la rata posee más tejido encefálico que el hombre ya que  con solo medio gramo de peso este representa más del tres por ciento de su peso corporal. 

Tal vez ello explique en parte la  gran capacidad de memoria que manifiesta dicho  roedor. El almacenamiento y uso oportuno de las malas experiencias del pasado es importante para la sobrevivencia del Rattus norvegicus .

La memoria humana, muy en especial la dominicana,  carece de esa virtud presente en los roedores. Es por ello que tendemos con facilidad a olvidar agravios, engaños y traiciones.  

De manera reiterada incurrimos en los mismos errores, como buenos cristianos perdonamos  sin que el culpable haya dado muestra alguna de arrepentimiento y llegamos al colmo de justificar y hasta premiar al ciudadano que delinque.

A sabiendas de que el tiempo cicatriza las heridas por hondas y profundas que sean, el victimario se esconde esperando a que baje  la marea para luego reaparecer campante y risueño diciendo: aquí no ha pasado nada. Podemos desfalcar las arcas del Estado, cometer atropellos,  irrespetar las leyes, cometiendo todo tipo de tropelía con tal de salir con los bolsillos llenos de dinero sucio y mal habido.

Son las fortunas hijas de la extorsión y el latrocinio, ligadas a recursos provenientes del narcotráfico las que sirven de palanca para catapultar a figuras que por obra y gracia de la propaganda mediática, las prebendas y compra de consciencia llegan a ocupar puestos de regidor, sindico, diputado, senador y hasta quien sabe.

La venidera temporada navideña se presta para el dispendio de regalos, canastas y fiestas para ir condicionando el voto del próximo mayo a favor de cuestionados candidatos presentes en todas las parcelas políticas registradas en la Junta Central Electoral.  Tiempo de chercha, jolgorio, bebentina, comilonas y reparto de baratijas.

Jugaremos con el hambre y la miseria que abate a centenares de miles de hogares.  Mientras se nos ambienta para un virtual bienestar social efímero, el dengue y la influenza arrastran mas y mas niños, jóvenes y ancianos hacia la muerte. Apostamos a la memoria reciente, confiados en que las promesas de ahora morirán el 17 de mayo. A partir de ahí su caudal se reducirá a nivel de arroyo o cañada,  en cambio, el torrente de las deudas contraídas en la campaña habrán alcanzado dimensiones oceánicas. El incremento en el costo de la vida y un aumento de la carga impositiva serán las derivadas lógicas del derroche electoral. La falla de la memoria a largo plazo nos impedirá refrescar la mala experiencia de la inseguridad ciudadana y las muertes por intercambio de droga, perdón, quise decir intercambio de disparo, o mejor dicho, enfrentamientos.

La rata con menos cerebro que nosotros evita tropezar dos veces con la misma piedra.

Diferente es la situación de los dominicanos que llevamos décadas repitiendo los mismos errores con apagones, desempleo, pobreza, deficiencias en la educación, transporte, servicios de salud y vivienda para nueve millones de olvidadizos.  Quizás sean el tiempo y la memoria nuestros verdaderos enemigos.

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